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El favorito (Segunda Parte)

bySteelhummingbird©

Los brazos del esclavo estaban extendidos y tensos por la posición forzada de banquillo. Estaba rígido como piedra y lo único que lo podía diferenciar del mobiliario existente en el cuarto era su respiración lenta y acompasada y su cabeza encapuchada . Su Ama había salido para encontrarlo en la misma posición varias horas mas tarde. Lo encontró para su grata sorpresa de la misma forma que lo dejo en una esquina del cuarto.

Ella volvió a mirarlo. Su cuerpo alto, muscular, bien firme estaba rígido y lucia casi como una escultura humana. Ella admiro sus brazos fuertes, su pecho ancho, sus piernas largas y endurecidas, las piernas de un corredor, su trasero bien formado. El era un sirviente hermoso.

EL:

Lo único que podía ver eran los tacones de aguja de ella que se acercaban hacia él. Una sensación de delicioso mareo nublaron su mente y le dieron un pitido en sus oídos, EL sabia que ella volvería tarde o temprano, sus ojos subieron por las piernas de ella, su cintura, su pecho pero detuvo su mirada antes de mirarle a la cara, no quería ser imprudente.

ELLA:

- Tienes permiso de levantarte. Mirame y respondeme, esclavo.

El se levanto lentamente para aminorar el dolor de sus músculos fatigados, él es bastante mas alto que ella pero él siempre se hacia parecer mas pequeño enfrente de ella, su Diosa. Ella le acaricio la cintura, el pecho y su cara con ternura. Obviamente ella estaba de muy buen humor.

- Ella le miro y suspiro. Eres siempre tan obediente, esclavo mio.

-Vivo para complacerte mi Diosa. Ama sabe que todo lo que ella desee, este esclavo se lo da. El besa su mano, se inclina con una sonrisa en sus labios.

- Hmmmm... Es un placer estar contigo.

-Vistete, cachorrito. Quiero un baño de espuma y un te caliente, estoy agotada. Ella se volvió para mirarlo. Te tengo una sorpresa. Solamente para ti. .

El asintio calladamente, se alejo para hacer lo encomendado. Se vistio. Pantalones, calcetines, zapatos negros, sin camisa. Se vistió rápidamente y cuando se miro al espejo, este le devolvió la imagen de su cara sin afeitar, sus brillantes e intensos ojos azules y una expresión calmada y cansada.

ELLA:

Entretanto, ella espero a que su esclavo terminara su tarea. Se paro enfrente de la ventana y jugo con las perlas que colgaban del collar de su cuello mientras entonaba su canción Italiana favorita.

EL:

El sabia como ser diligente y lo mas importante ser eficiente y rápido. El no querría despertar la ira de su Dueña. Pero incluso cuando él era extremadamente obediente, también sabia que el dolor estaba incluido en su escritura de propiedad y su servicio. También sabía que su dueña es una Ama sádica, sabia que su Ama le daría la nalgada de su vida sin haber ningún motivo y que lo haría llorar y que también escucharía la risa despiadada e incontrolable de su Dueña. El prefería poner su mente en blanco y tomarlo como mejor pudiera. El sabía en lo más profundo de si, que ella para él era una necesidad, casi tan importante como respirar. La necesidad de control total para él era mas fuerte que nada. El la amaba también y sin ella su vida no tenia sentido.

Una vez que se vistió, preparo el baño diligentemente, revisando la temperatura correcta con la punta de su pene. Después se acercó a ella de costado y comenzó a desvestirla delicadamente. Apilo la ropa de ella sobre una silla con cuidado y sin mandato alguno comenzó a masajearle sus brazos, su torso, su cuello, sus caderas, sus piernas, tobillos y pies. La sostuvo mientras ella se metio al agua. Le trajo una taza de te y ella se lo bebió a sorbos en un silencio contemplativo. Cuando ella termino el baño, él le seco el cuerpo suavemente y la envolvió en su bata china de seda negra.

ELLA:

-Cariño, te ves cansado. Lo tomo y le quito la ropa. Una vez el desnudo ella lo hizo meterse en el agua.

-Lavate en el agua que use para bañarme, relájate un rato, Te daré exactamente quince minutos. Pondré la alarma del reloj, cuando esta suene, preséntate inmediatamente en el dormitorio. Te estare esperando ahí.

Ella se retiro, dejándole a el atrás. Encendió un cigarrillo, lo fumo y después se puso unas medias de ligas negras, lencería de raso y encaje negro, tacones altos y los guantes de vampiro (los guantes de vampiro, en los dedos poseen agujas pequeñas, lo que puede provocar una sensación de cosquilleo o dolor intenso, depende de la intensidad con que se toque) se dejo puesto su collar de perlas favorito. Labios rojos y perfume. Ese perfume que el podía reconocer y seguir a cualquier parte.

EL:

El se durmio por un rato porque estaba demasiado cansado. El agua tibia le ayudo a relajar sus musculos, ya estaba cayendo en un sueno profundo cuando la alarma lo hizo despertar de un salto. Corrió hacia el cuarto, chorreando agua y tambaleándose como un niño.

ELLA:

-Llegas un minuto tarde cachorrito. Le dio una sonrisa perversa.

-Perdoneme por favor Dueña mia, vine aquí lo mas rápido que pude. Por favor, por favor te lo ruego, no te enojes conmigo por favor.

Ella solo lo miro, tomo la caja y removió su contenido. Un par de esposas y un vibrador en forma de huevo era lo que contenía la caja. El estaba perplejo porque esos artículos eran lo que menos él se imaginaba encontrar.

- Manos atrás, cariño. Ella le puso las esposas en sus muñecas, tomo el huevo vibrador y lo introdujo profundo en su vagina. Puso el bozal en la boca de su esclavo para mantenerlo callado.

Tomo una silla, la coloco delante de él y se sentó sobre ella. Ella jamás se arrodillaría en frente de su propiedad por lo tanto era una posición cómoda para ella. Su pene colgaba, flácido al principio, inanimado. El toque de los guantes de vampiro sobre su piel le dieron escalofríos. Ella intercambio la sensación de las púas y del suave cuero negro. Se quito los guantes luego y agarro el pene de el suavemente. Su lengua se deslizaba a través de la punta y del tronco de su pene. Lo lamio, lo chupo delicadamente primero y luego vorazmente , torturándolo de placer. Ella devoraba aquella parte tan sensible de el como si esta fuera un gran trozo de caramelo erguido. Un chupete de dulce que ella disfrutaba comer, esa parte de su virilidad que a ella le encantaba drenar para su satisfacción propia. Después de todo el solo era una herramienta para la felicidad de ella.

EL:

Su cuerpo estaba sobre estimulado de placer. Cuando ella movía su lengua a través de su verga dura y de sus testículos, su cuerpo completo temblaba y la argolla que colgaba de su collar hacia ruido. Sus ojos estaban aguados. Ella se detuvo brevemente.

-"Habla, cachorrito". Le ordeno.

El inmediatamente comenzó a rogar:

-"por favor, Ama, déjame follarte, por favor", "Mirame, Ama. Estoy bien duro y esta grande para ti" "Voy a durar todo lo que tu quieras, te lo prometo" . Por favor, compadecete de mi. "Solo, solo tomame. Montate encima y disfrutame, solo hazlo. Me enloqueces, por favor , haz lo que quieras conmigo. -- Gemia y rogaba.

-Solo podras complacerme. Si eres un CHICO BUENO y te controlas y NO te vienes inmediatamente cuando termine de darte esta mamada. Le guiño un ojo y continuo devorandolo.

El acabo.

Parte de su semen quedo en la boca de ella, el resto se rego por su cara y sus tetas.

El se vino, gruñendo, gritando con los ojos cerrados, con la boca abierta en un largo gemido.

El abrió los ojos y vio la cara de ella cubierta de ella con su esperma. EL sonrió, pero luego le miro a ella asustado. Esta había sido la primera vez que ella tragaba su leche. Él estaba paralizado de la sorpresa, algo no muy bueno después de eso le iba a pasar.

ELLA:

Sin ni siquiera darle aviso. Ella comenzó a abofetearle la cara. Lo hizo, lo hizo, lo hizo hasta que se canso. El solo estaba allí, soportando, su mente estaba lejos sumergida en una especie de nirvana sumiso. El estaba ahí parado, siendo nuevamente una marioneta de los deseos de ella.

Ella lo agarro, refregó su pelvis contra el de él y comenzó a moverse de forma casi demoniaca hasta que ella alcanzo su propio orgasmo. Ella se vino mientras lo besaba, grito, producto de la intensa vibración del huevo vibrador que tenia dentro.

Ella lo soltó de las esposas y le volvió a poner el cinturón de castidad.

Le susurro:

-Te ganaras el derecho a follarme, cuando aprendas a NO venirte cuando no se te ha dado permiso.

Le puso la capucha, esa capucha que le impedía ver, oír y hablar.

-Ahora, callate cachorrito.

Conecto la correa al collar del esclavo, lo encamino hacia una perrera en una esquina del cuarto y la tapo con una manta obscura. Luego ella se recostó sobre la cama, insultándolo, ridiculizándolo, comparándolo , diciéndole que un vibrador barato a pilas era mas eficiente en satisfacerla a ella, ya que su pene no podía. El juguete la hacia correrse a ella mas veces de lo que su esclavo podía y debía cumplir. Una vez mas, ella estaba disfrutando demasiado de la humillación de su esclavo, fue tan intenso que se vino y rego sus jugos vaginales por toda la colcha de la cama.

EL:

El se durmió, escuchándola gemir...

El perdió la nocion del tiempo. Habrían mas veces, el esperaba, para mejorar y servirla a ella mejor. El se redimiría ante ella.

Por supuesto!

Continuara...

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